La obesidad saludable de los osos en hibernación se debe en parte a la flora intestinal

Cada año, antes de la llegada del invierno en el hemisferio norte, los osos pardos (Ursus arctos) ingieren grandes cantidades de alimento preparándose para la hibernación. Sin embargo, a pesar del rápido aumento de peso, los osos no desarrollan las enfermedades asociadas típicamente con la obesidad en humanos. La respuesta a este enigma estaría en el tipo de bacterias que forman la flora intestinal—o microbioma—del oso durante el verano.

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El microbioma en los osos pardos difiere estacionalmente entre la fase de hibernación y la de actividad. Sommer et al., Cell Reports 2016.

Investigadores de la universidad de Gothenburg en Suecia, descubrieron que durante el verano, las bacterias que predominan en la flora bacteriana intestinal de los osos es capaz de acumular energía en forma voraz, lo que potencialmente contribuye al aumento de adiposidad sin afectar el metabolismo de la glucosa.

El mismo grupo, liderado por Fredrik Bäckhed, mostró hace unos 10 años que la composición del microbioma puede influir la cantidad de energía obtenida de la dieta. Y más recientemente, determinaron que la flora intestinal también se ve modificada en personas obesas y en las que sufren diabetes tipo 2. A partir de estos hallazgos los investigadores se preguntaron si el microbioma también era importante para los osos salvajes en hibernación.

En el trabajo publicado este mes en la revista Cell Reports, los investigadores compararon muestras de materia fecal de osos en hibernación y en actividad, observando que el microbioma en hibernación es menos variado, con menos Firmicutes y Actinobacteria, y más Bacteroidetes. A su vez, también observaron cambios en los niveles de metabolitos como el colesterol, triglicéridos y ácidos biliares. Entonces, para verificar que los cambios metabólicos se debían a los cambios en el microbioma, aislaron muestras del microbioma de osos durante el verano e invierno, y las utilizaron para inocular la flora intestinal de ratones de laboratorio. Lo que hallaron es que los ratones inoculados con microbioma de verano engordaban más que los ratones con el microbioma de invierno, pero sin mostrar signos de diabetes tipo 2, tales como la intolerancia a la glucosa.

Esta información se podría aplicar para diseñar nuevas estrategias para manejar la obesidad en humanos, aunque todavía es muy pronto, estos resultados son preliminares, dijo Bäckhed. Si pudiéramos aprender más sobre cuáles son las bacterias implicadas, y qué funciones promueven para proteger a los osos contra la obesidad, podríamos identificar nuevos blancos terapéuticos. KN_logo_black

Este artículo está basado en un comunicado de prensa de la AAAS.

Imagen destacada: Hibernación. Devianart, Zetabox (Daniel Murillo).

Más información: The Gut Microbiota Modulates Energy Metabolism in the Hibernating Brown Bear Ursus arctos